Según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), la enfermedad periodontal afecta a más del 90% de la población y al 67% de los niños. En este sentido, se trata de la principal causa de pérdida de hueso y dientes, cuyo impacto, además de presentar un cuadro inflamatorio y doloroso para el paciente, también puede ser negativo en la salud general. Frente a la ausencia de dientes, la solución más frecuente y recomendada por los expertos del sector dental ha sido siempre la colocación de implantes tradicionales, cuya inserción es en el hueso maxilar. Sin embargo, si el paciente tiene insuficiencia ósea en esta zona, se suele sugerir la colocación de implantes cigomáticos que, a diferencia de los tradicionales, se anclan en el hueso cigomático (pómulos). Estos implantes pueden funcionar de manera adecuada durante años, pero el inconveniente aparece cuando alguno de ellos falla, se infecta o sufre algún contratiempo, ya que su rescate puede ser complejo y al no contar con suficiente estructura ósea en el maxilar superior, la colocación de nuevos implantes no es una opción.