El grupo de trabajo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para la Reapertura de la Escolarización publicó el pasado 18 de mayo una actualización de las recomendaciones 2020, relacionadas con la escolarización presencial y la prevención de la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas. En el momento de su publicación, la situación epidemiológica de la pandemia era muy diferente a la actual, con una incidencia acumulada (14 días) de alrededor de 150 casos/100.000 habitantes (la mitad de la actual), y una percepción de tranquilidad motivada por la evidencia de que la presencialidad durante el curso 2020-21 había podido -a diferencia de lo que ocurrió en la mayoría de otros países- mantenerse de forma ininterrumpida, sin grandes riesgos para los niños o docentes, y con escasísima transmisión intraescolar.
 
Tres meses después, y solo ahora, empezando a superar una quinta ola con altísimas incidencias y que predominantemente ha afectado a los más jóvenes (con cerca de la mitad de los casos ocurriendo en menores de 30 años), nos vemos obligados a reflexionar sobre la idoneidad de las recomendaciones propuestas en mayo. Asimismo, la irrupción y actual predominancia de la variante Delta, mucho más infecciosa y posiblemente con mayor transmisibilidad que sus predecesoras, así como la continua aparición de nuevas variantes con potencial patogénico y posible escape vacunal todavía por descifrar, nos obligan a ser particularmente cautos a la hora de examinar cómo debe producirse la vuelta a las escuelas en septiembre 2021.
 
En la actualización de las recomendaciones de mayo 2021, se hizo hincapié en que debían cumplirse dos premisas para poder relajar algunas de las medidas de prevención que se implementaron durante el curso 20-21. La primera era que la intensidad de transmisión medida a través de la incidencia acumulada debía ser inferior a la de aquel entonces, y la segunda era que se debía avanzar con la vacunación de los adolescentes que, de todos los escolares, son el grupo con mayor contagiosidad y hábitos más proclives a la transmisión.
 
La primera premisa no se ha cumplido, y la incidencia actual es muy superior a la deseable, y presumiblemente tardará en descender a valores que permitan una relajación de las medidas de prevención. La segunda premisa se está cumpliendo razonablemente bien, y los datos recientes disponibles sugieren que cerca de dos tercios de los adolescentes habrían recibido ya la primera dosis y que aproximadamente la mitad de los adolescentes en edad escolar estará completamente vacunada para el inicio escolar dentro de dos semanas.
 
En vista del cumplimiento solo parcial de las dos premisas que en mayo fueron consideras básicas para un relajamiento de las medidas, y ante la evidencia de que en la actualidad circula predominantemente la variante Delta del coronavirus, con características muy diferentes a las previas, y con afectación demostrada en la edad pediátrica, nos vemos obligados a reforzar las siguientes recomendaciones para que el curso escolar 2021-22 pueda comenzar de forma 100% presencial para todos los alumnos de todas las edades: 

  1. Que se mantenga en marcha una vigilancia y monitorización estricta de las infecciones en las escuelas, tal y como se realizó en el curso pasado.
  2. Que se mantengan las recomendaciones básicas de prevención vigentes el año pasado, y que incluían el uso de mascarillas obligatorias en niños a partir de los 6 años de edad, tanto en interiores como en exteriores; la ventilación proactiva y habitual de los espacios cerrados, las medidas de limpieza e higiene adicionales, la máxima distancia interpersonal posible entre alumnos, y el establecimiento de grupos burbuja (del menor tamaño posible) para disminuir la interacción generalizada entre alumnos y garantizar una buena trazabilidad de los casos positivos y sus contactos así como su aislamiento preceptivo.
  3. Que se fomente la vacunación masiva de los niños a partir de los 12 años de edad, y se garantice una buena cobertura vacunal entre el personal adulto trabajador de las escuelas. La posibilidad para los vacunados (niños o adultos) de no tener que aislarse en caso de ser un contacto de un caso positivo debería ser un aliciente adicional para convencer a aquellos que puedan tener dudas sobre la idoneidad de vacunar a los menores.
  4. Que se refuerce el mensaje de que cualquier persona enferma (ya sean niños, docentes u otro personal adulto) no debe acudir a la escuela en caso de enfermedad, por lo menos hasta que se demuestre que no está infectada por el SARS-CoV-2; y si lo está hasta completar aislamiento.
  5. Que se refuerce la monitorización y el acompañamiento de los problemas de salud mental de los alumnos y personal escolar, mientras sigan vigentes estas normas estrictas y la crisis sanitaria.

Algunas de nuestras recomendaciones pueden ser de difícil aplicación, y que, por ejemplo, mantener las mismas ratios de profesores y alumnos, o un tamaño reducido de los grupos burbuja va a ser complejo, primero por la reducción propuesta por el Ministerio de Educación de la distancia interpersonal (que disminuye de 1.5 m a 1.2 m, lo que conllevará más niños por clase) y segundo porque requeriría una inversión de fondos significativa para la contratación de personal adicional. Sin embargo, y ante la incertidumbre causada por la variante Delta y su mayor transmisibilidad, es importante resaltar que deberemos ser muy cautos y vigilantes porque desconocemos si las medidas que se aplicaron el año pasado seguirán siendo igual de efectivas a la hora de contener la transmisión intraescolar en este nuevo contexto.
 
Por ese motivo, y dado que parece fundamental mantener la apuesta por una educación exclusivamente presencial con todos los beneficios que esta conlleva para los alumnos, parece a su vez necesario seguir aplicando estrictamente las medidas que tan bien funcionaron el curso anterior, a las que se añadirían la vacunación de los adolescentes, al mismo tiempo que monitorizar de forma proactiva lo que esté pasando en las aulas. Si las tendencias observadas son parecidas a las del año pasado, podrán progresivamente relajarse muchas de estas medidas.
 
En todo caso, las mejoras implementadas por la pandemia en cuanto a mayor ratio profesor/alumno, menor hacinamiento en las aulas, hábitos de higiene, ventilación de espacios, traslado de actividades escolares al aire libre, etc., son actuaciones excelentes que aseguran una mejor calidad educativa; uno de los pilares básicos de las necesidades sociales de la población más sensible- la infanto-juvenil- , por ello, deberían plantearse como definitivas e incluirse en las directrices de funcionamiento escolares en nuestro país para siempre. La AEP, apela con esta reflexión a las autoridades sanitarias y educativas, su responsabilidad en este asunto de máximo interés para niños y familias.

 

 
Autores
Grupo de Trabajo de la AEP para la Reapertura de la Escolarización: Quique Bassat, Juan Gil Arrones, Concha Bonet, Juan Ruiz Canela, María José Mellado.
 

STADA ha vuelto a hacer gala de su capacidad de resiliencia ante las difíciles condiciones propiciadas por la pandemia y se ha situado por encima de las tendencias del sector en el primer semestre de 2021. La integración con éxito de las últimas adquisiciones, junto con las oportunidades de crecimiento orgánico durante el primer semestre, han servido para que la compañía siga creciendo por delante de sus competidores más cercanos. Tras haber invertido en 2020 más de 1.000 M€ en oportunidades de crecimiento futuro, como el negocio de complementos alimenticios de Walmark, la antigua cartera de Takeda en Rusia y la CEI, y la licencia de un producto para el Parkinson en fase avanzada, STADA ha podido aprovecharse durante la primera mitad de 2021 de la exitosa integración de estas adquisiciones, sin olvidar las ampliaciones orgánicas de su cuota de mercado.

La exposición al humo de tabaco durante el embarazo y la primera infancia se asocia con una aceleración del envejecimiento biológico, según un análisis liderado por ISGlobal, centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, como también lo hace la exposición al hollín o carbono negro dentro del domicilio. Se trata del primer estudio que evalúa asociaciones entre un gran número de exposiciones ambientales en la infancia temprana y la edad epigenética en población infantil.

La exposición a factores ambientales durante el embarazo y los primeros años de vida puede alterar de manera significativa -y a veces irreversible- nuestro metabolismo y fisiología, y determinar nuestro estado de salud más tarde, en la vida adulta. También puede acelerar el proceso de envejecimiento biológico, lo cual se ha asociado a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, cardiovasculares o neurodegenerativas. A nivel celular, el envejecimiento es un proceso continuo que comienza desde los primeros años de vida, y se puede medir gracias a relojes epigenéticos, que miden los niveles de metilación del ADN en ciertas regiones de nuestro genoma para inferir la edad biológica de una persona.

“El reloj epigenético nos permite evaluar si la edad biológica de un individuo es mayor o menor que su edad cronológica,” explica Mariona Bustamante, investigadora de ISGlobal y última autora del estudio. Algunos estudios han mostrado una asociación entre una aceleración en el envejecimiento epigenético y ciertas exposiciones ambientales, pero la mayoría se hicieron en adultos y se centran en un solo tipo de exposición. En este estudio, el equipo liderado por Bustamante investigó por primera vez la asociación entre el exposoma en edad temprana (83 exposiciones ambientales en el periodo prenatal y 103 en los primeros años de vida) y la edad epigenética de 1.173 niñas y niños entre 6 y 11 años del proyecto HELIX, coordinado por Martine Vrijheid, investigadora de ISGlobal, y que comprende seis cohortes   de   nacimiento   en   seis   países   europeos, incluyendo España.

Tras seleccionar el reloj epigenético más adaptado para el estudio y ajustar para múltiples variables, el equipo investigador encontró que la exposición al humo de tabaco proveniente de la madre durante el embarazo se asocia con una aceleración en el envejecimiento epigenético. En cuanto al exposoma postnatal, el análisis mostró asociación con dos exposiciones: el humo de tabaco proveniente de padres fumadores y niveles de hollín en el domicilio, un contaminante del aire que resulta de la combustión incompleta de carburantes (y que se mide indirectamente por la absorbancia de partículas en suspensión, o PMabs).

Curiosamente, otras dos variables se asociaron con una reducción en el envejecimiento biológico: el pesticida orgánico DMDTP y un contaminante orgánico persistente (bifenilo policlorado-138). “Necesitamos investigar más a fondo para entender estos resultados, pero el primero podría explicarse por un mayor consumo de frutas y verduras, mientras que el segundo podría explicarse por su correlación con el índice de masa corporal,” comenta Paula de Prado-Bert, primera autora del estudio. 

“La asociación entre edad epigenética y exposición al humo del tabaco durante el embarazo y los primeros años de vida concuerda con resultados previos obtenidos en la población adulta,” señala Bustamante. Las modificaciones epigenéticas podrían afectar vías implicadas en la inflamación, la eliminación de toxinas y el ciclo celular, con un impacto posterior en la salud.

Ciertamente, estas asociaciones no demuestran una causalidad, pero este y futuros estudios de exposoma en los primeros años de vida permitirán establecer políticas de salud para reducir ciertas exposiciones ambientales y promover un “envejecimiento saludable” desde las primeras etapas de la vida.

Referencia  
de Prado-Bert P, Ruiz-Arenas C, Vives-Usano M et al. The early-life exposome and epigenetic age acceleration in children. Environment International. June 2021. 
https://doi.org/10.1016/j.envint.2021.106683   
 

La llegada del verano y de las vacaciones traen consigo, en muchas ocasiones, cambios en nuestra alimentación y en nuestras actividades de ocio ligadas en su mayoría a planes al aire libre. Christian Leyva Prado, especialista en Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Huelva, señala que a pesar del creciente conocimiento entre la población sobre la importancia de protegerse del sol ‘’las quemaduras solares siguen siendo una de las causas más habituales de visita a Urgencias durante los meses de verano’’.

Aprovechando el día internacional del mosquito, Anticimex realiza una revisión de la incidencia de los mosquitos tigre en España. La población de mosquitos de esta especie ha bajado este verano 2021. Aunque todavía se podrá experimentar un pico poblacional de cara a septiembre y octubre aprovechando las lluvias de finales de verano. 

Anticimex, empresa especializada en control de plagas y sanidad ambiental, ha recogido datos sobre la incidencia de este tipo de mosquito, en general, la población ha bajado un 20% respecto al año pasado. Estas cifras se corresponden a zonas mediterráneas, donde el mosquito tigre tiene más incidencia.

La causa principal de esta disminución ha sido la escasez de lluvias de la primavera, que no ha favorecido la acumulación de agua y ha evitado focos de cría.

2020: un año atípico para el mosquito tigre

El año pasado aumentó la incidencia de esta especie de mosquito al principio de la temporada, durante los meses de junio y julio. Los expertos atribuyen este fenómeno a las altas temperaturas, las lluvias regulares y a los efectos del confinamiento.

El mosquito tigre, al igual que otros insectos, se ve muy condicionado por el clima. Podemos observar cómo desde su llegada a la península en 2004, la población no ha parado de crecer anualmente debido a los efectos del cambio climático. Y es que el calentamiento global es el factor determinante para que especies invasoras se adapten al clima, no solo porque cada vez las temperaturas medias son más altas, sino porque, además cada vez son más comunes las lluvias torrenciales que inundan grandes extensiones favoreciendo los focos de cría de estas especies.

Este aumento de las temperaturas también favorece que los virus que transmiten los mosquitos se repliquen con mayor facilidad y rapidez. Además, los expertos apuntan que cada vez más especies tropicales de mosquitos llegaran a nuestro territorio, las cuales pueden trasmitir enfermedades como el Dengue o el Zika.

Cómo monitorizar y cómo prevenir

Desde Anticimex se han instalado más de 200 trampas de mosquitos en distintas poblaciones del área mediterránea, mediante las cuales se monitorizan los huevos depositados por las hembras de mosquito tigre. Se trata de unos pequeños recipientes de color negro, con agua y un palito de madera sumergido, que se extrae cada 15 días, simulando un foco de cría ideal para esta especie. Estos recipientes permiten evaluar la cantidad de mosquitos en la zona y estimar la fluctuación de la población.

Mikel Bengoa, doctor en entomología y experto técnico en mosquito tigre de Anticimex, recomienda eliminar los posibles focos de cría de las zonas más cercanas a los jardines particulares, como platos de macetas, cubos, o cualquier otro recipiente que pueda acumular agua. Además, hace hincapié en la prevención personal mediante repelentes cutáneos, “los repelentes de mosquitos recomendados por la OMS son aquellos que contienen DEET, Icaridine o IR3535”.

La compañía experta en el control de mosquitos destaca tres aspectos clave para una buena acción contra los mosquitos: monitorizar, tratar y concienciar.

La mitofusina 2 es una proteína clave en la regulación de la fisiología de las mitocondrias —los orgánulos celulares productores de energía— que está implicada en varias enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares, así como en el cáncer. Ahora, un artículo publicado en la revista EMBO Reports revela que la regulación de la actividad bioenergética en las mitocondrias exige que la mitofusina 2 se encuentre también en el retículo endoplasmático, un sistema formado por una compleja red de membranas en el citoplasma celular. 

El trabajo está dirigido por el profesor Francesc Soriano, de la Facultad de Biología y del Instituto de Neurociencias (UBNeuro) de la UB. También son coautores del estudio los expertos Ofelia M. Martínez y Francesc Villarroya, de la Facultad de Biología y del Instituto de Biomedicina (IBUB) de la UB, y Manuel Reina, de la misma Facultad, entre otros. 

 

La mitofusina 2: un puente entre orgánulos celulares 

La mitofusina 2 (Mfn2) es una proteína localizada en la membrana externa de la mitocondria que tiene un papel destacado en diversos procesos fisiológicos: dinámica mitocondrial, metabolismo energético, desarrollo embrionario, muerte celular, etc. Esta proteína esencial en la morfología y la función de la mitocondria está implicada en diversas patologías relacionadas con disfunciones en la producción de energía mitocondrial. Por lo tanto, entender cómo la Mfn2 regula la bioenergética mitocondrial podría ayudar a diseñar nuevas estrategias terapéuticas para abordar las enfermedades neurodegenerativas en las que la funcionalidad de esta proteína está alterada. 

«Las células contienen una serie de pequeñas estructuras especializadas —los orgánulos celulares— que no son entidades independientes, sino que interaccionan, y eso ayuda a regular su función», explica el catedrático Francesc Soriano, del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología. 

«En concreto —continúa el experto— la Mfn2 tiene una localización principalmente mitocondrial, pero una pequeña proporción de la proteína también se encuentra en el retículo endoplasmático. En esta ubicación, la Mfn2 interacciona con las proteínas Mfn2 y Mfn1 mitocondriales y así establece un puente entre los dos orgánulos celulares». 

En el estudio, el equipo constata que los problemas en la bioenergética mitocondrial en células con deficiencia de Mfn2 pueden solucionarse mediante la expresión de una proteína artificial Mfn2 localizada exclusivamente en el retículo endoplasmático. «La fisiología bioenergética se recupera en la célula, ya que se permite el establecimiento de los contactos entre esos dos orgánulos, por lo que se favorece el paso de calcio del retículo endoplasmático a la mitocondria que activa varias enzimas implicadas en la generación de energía mitocondrial».  

En concreto, el equipo pudo revertir los defectos en el crecimiento de neuritas en neuronas con deficiencia de Mfn2 gracias a la expresión de una proteína artificial Mfn2 que une el retículo endoplasmático y las mitocondrias. El trabajo es una primera prueba de concepto sobre nuevas estrategias terapéuticas basadas en el restablecimiento de los contactos celulares entre el retículo endoplasmático y la mitocondria en la fisiopatología de enfermedades asociadas a la proteína Mfn2. 

El nuevo estudio ha recibido financiación de la Fundación Velux, el Ministerio de Ciencia e lnnovación y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). 

 

Artículo de referencia:  

Casellas-Díaz, S.; Larramona-Arcas, R.; Riqué-Pujol, G.; Tena-Morraja, P.; Müller-Sánchez, C.; Segarra-Mondejar, M.; Gavaldà-Navarro, A.; Villarroya, F.; Reina, M.; Martínez-Estrada, O. M., y Soriano, F. X. «Mfn2 localization in the ER is necessary for its bioenergetic function and neuritic development». EMBO Reports, julio de 2021. Doi: 10.15252/embr.202051954 

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